¿Qué pasó con el SIDA? Aprendamos de nuestros errores


En el 2008 el Dr. Manuel Garrido nos hablaba de test que no son efectivos, de confinamiento, de campañas de miedo, de manipulación y de censura mediática. Y digo yo, ¿No parece que la historia se está repitiendo en el 2020?

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El VIH ¡no existe!


¿Realmente crees que el sistema sanitario actual está aquí para curarte? ¿Y que lo publicado por los grandes medios es la verdad? Pues te informo que no es así: Descontando lo que tu percibes de manera directa, el 90% de la información que te proporcionan se encuentra totalmente desvirtuada, cuando no es directamente FALSA, así de claro. Hoy te informaré de una de tantas estafas de los dos últimos siglos: EL SIDA. Para ello me he puesto a teclear íntegramente el editorial de la revista Discovery DSalud de este mes, donde queda diáfanamente explicado

Estoy seguro de que a muchos la afirmación de que el VIH -presunto virus causante  de la «enfermedad» llamada Síndrome de Inmunodeficiencia Humana no existe les parecerá demasiado contundente pero a estas alturas no pienso andarme con rodeos.

Ya en el nº 12 de la revista Discovery Dsalud, se publicó un editorial en el que denunciaron abiertamente el sibilino montaje que rodea a este gigantesco negocio donde casi todo el mundo ha dado por supuesto -sin la más mínima prueba- que existe un peligrosísimo y enormemente contagioso retrovirus contra el que el organismo no puede hacer prácticamente nada, ya que destruye inexorablemente el sistema inmune y deja al enfermo con las defensas tan bajas que hasta un simple resfriado o una gripe puede llevarle a la muerte de forma inevitable.

Esa es una convicción alentada por medio de publicaciones o congresos «científicos» sufragados por las multinacionales farmacéuticas, que casualmente también son los fabricantes de los «potentes antiretrovirales» con los que se supone se afronta con »bastante éxito» esa »enfermedad». Del consumo intenso de esos mal llamados medicamentos podemos constatar dos efectos bien definidos:

  1. Destrozan la salud de quienes los toman.
  2. Llenan de dinero los bolsillos de quienes los venden.

Las farmacéuticas aseguran que la enfermedad se puede sobrellevar gracias a sus fármacos. Pues bien, los colegios de médicos, los políticos y los medios de comunicación, son tan acríticos que ni siquiera se molestan en exigir a quienes hacen afirmaciones de tal magnitud y gravedad, que al menos demuestren lo que dicen, ya que no les parece necesario.

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