El Blog de Minín

Opinion alternativa

Esta es mi religión

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Cuando digo religión, no me refiero a lo que nos enseñaron de pequeños: Católica, musulmana, budista, etc. Me considero una persona religiosa en el sentido de que sigo mis propias creencias, las cosas en las que creo. Y no tienen nada que ver con curas, monjes o Jesucristo, son las mías, es mi Religión, mi forma de ver las cosas y quiero contártela. Al menos una parte

(Lectura de 6 Minutos)
Siempre solemos pensar que las cosas son de una determinada manera. El caso es que solemos equivocarnos casi siempre en nuestras apreciaciones de la realidad. Eso ocurre porque no es habitual disponer de datos suficientes para sacar finalmente unas conclusiones adecuadas.
Si tienes más de 18 años, durante tu vida habrás comprobado de forma fehaciente que la existencia de decisiones acertadas es directamente proporcional a la cantidad de datos disponibles para tomarlas. Es algo obvio; A mayor cantidad de información, tomaremos decisiones más correctas, de ahí la famosa frase que dice que “la información es poder”.

Bien, pero como ese no es suficiente “hándicap”, además tenemos que estar constantemente seleccionando la información. Hasta no hace muchos años la cantidad y calidad de la información era más o menos pequeña, pero ¿Qué nos ocurre hoy en día? Disponemos de muchísima información, pero ello a su vez se ha convertido en un grave problema.

Tenemos que lidiar constantemente con informaciones falsas o lo que es peor, “medio-falsas”, que contienen una primera información verdadera sobre la que se sustentarán las mentiras que vendrán después, ¡vaya lío!

Como ya he dicho en incontables ocasiones en este blog, la mayor fuente de noticias intoxicadas es paradójicamente el método que más utilizamos para informarnos: Los diarios y la televisión.

Pero, ¿Qué hacemos en cuanto detectamos a los medios en una de sus “mentiras”?

La respuesta es sorprendente: Nada. Lo tomamos como un “desliz” o una inocente equivocación y nuestra confianza en ellos permanece impoluta. ¡Es absurdo! ¿Acaso si un conocido nos miente frecuentemente no comenzaríamos a dudar de sus aseveraciones? ¿Porqué con los medios de comunicación no ocurre igual? Yo encontré una respuesta, pero es mi respuesta, tu puedes encontrar la tuya.

Esa es la diferencia entre las personas que permanecen “dormidas” y las que están intentando despertar de este sueño “maravilloso” donde nos mantienen.

Evidentemente hay quien no necesita despertar, puesto que nunca lo han dormido y siempre ha visto el mundo como realmente es. Aunque yo no conozco a nadie que nunca haya sido manipulado o condicionado de alguna manera.

La pregunta que se hacen muchos es: “¿Despertar de qué? Yo ya duermo por las noches y lo que percibo de día es real y palpable. Creo que debes de estar equivocado, porque si tu estás despierto y yo no, ¿Qué diferencia hay entre tu y yo?

¿Qué diferencia hay entre un niño y tu? ¿Qué diferencia hay entre el conductor cernícalo que se pone colorado insultando en su coche al que le ha hecho perder 3 segundos en un semáforo y tú, que les observas desde la acera? ¿Qué diferencia hay entre el perro que mira hipnotizado la comida que le sujetas ante las narices y tu? ¿Qué diferencia hay entre el forofo que está llorando porque su equipo de fútbol ha perdido y el que está en casa practicando meditación o leyendo un libro?

La manera en que perciben el mundo, esa es la diferencia.

Cuando alguien “despierta” es porque ha cambiado su percepción de lo que le rodea y es entonces cuando se da cuenta de que estaba interpretando su entorno de manera errónea. Al despertar empiezas a ver cosas que antes parecía que no estaban, como consecuencia directa de ampliar la visión global de lo que te rodea. Cada cual percibe las cosas a su manera; unos ven más que otros y otros ven mejor que unos, pero independientemente del tipo de despertar, la cantidad o la calidad de la visión, cuando alguien abre los ojos siempre existe una certeza: La certeza de haberse equivocado.

Ahora bien, existen diferentes “despertares”, o más exactamente “niveles de despertar”. Por ejemplo, puedes con práctica y experiencia percibir el mundo como realmente es, ya que se sabe que ese instrumento al que llamamos cerebro/mente lo está construyendo continuamente para nosotros, pero realmente solo es útil para moverse en este plano físico de las tres dimensiones. Para el resto de realidades es un instrumento muy burdo, intentaré ponerte un ejemplo: Supón que quieres pintar una bella acuarela, pero utilizando para ello un pincel que está sujeto al extremo de la pala de una excavadora cuyos mandos -que nunca antes has utilizado- tienes que manejar a ciegas. A ver, no digo que no se pueda, solo digo que es muy difícil. En este caso en particular el problema radica en el propio instrumento -el binomio cerebro/mente- que no podemos dejar de utilizar ni aunque queramos. Estamos atados a los mandos de la excavadora (no podemos dejar de utilizar el cerebro), y podemos mover grandes cantidades de tierra con ella, pero hay muchas otras cosas que nos perdemos por no poder soltar esos mandos.

No obstante ese es un despertar más profundo que requiere antes de otros despertares no menos importantes: El despertar a tu sociedad. Si no consigues ver -y aceptar- a tu sociedad como lo que realmente es, será complicado que algún día llegues siquiera a intentar pintar una acuarela con una excavadora.

(en este punto es donde el dormido/gracioso de turno dice: “¿Qué estás diciendo? Yo no quiero manejar una excavadora y menos pintar un cuadro”. Bueno, acabas de dormirte de nuevo, sigue soñando)

Según he comprobado, para iniciar el primer proceso de despertar se tienen que dar al menos alguno de los siguientes requisitos:

  • Necesidades sociales: Es fundamental sufrir algún tipo de necesidades (dinero, trabajo, compañía, comprensión, felicidad…), puesto que ellas te ayudarán a darte cuenta de que algo no está funcionando como debiera. Por ejemplo las crisis son una buena oportunidad para ir abriendo los ojos.
  • Sin miedo: No asustarte es otro requisito esencial, ya que con miedo poco vas a hacer. El miedo -a nada en particular- hace que instintivamente las personas nos quedemos paradas, quietas y sin movernos. Todo nuestro ser y nuestras células perciben el mensaje y sufren un gran estrés, cercenando cualquier posibilidad de encontrar nada en ninguna parte y eso no es bueno. Que conste que no estoy diciendo que seas valiente; con no tener miedo ya es suficiente, la valentía tampoco es buena. Una curiosidad innata siempre será una buena compañía.
  • Humildad: Imprescindible. Sin humildad jamás llegarás a despertar, puesto que el uso de prejuicios es una constante en tu vida. La humildad en grandes dosis, es la herramienta que te permite reconocer y aceptar que te habías equivocado o aceptar que te han engañado durante toda tu vida. Ojo, no hablo de ser una persona modesta -todos conocemos bien nuestras propias capacidades-, hablo de saber reconocer cuando te equivocas, sin echar la culpa fuera de ti. Una de las cosas más difíciles es aceptar que en ciertos aspectos eres un desastre o que en otros te habías equivocado completamente. Ser una persona humilde significa ser tolerante con tu propio ser. Una vez que has llegado a este punto ya puedes practicar esa tolerancia con los demás, de la que hablo más abajo.
  • Sin prejuicios: No es imprescindible, pero ayuda mucho el reconocer un prejuicio en cuanto lo tenemos delante. Si bien es cierto que los prejuicios son el fruto de nuestra experiencia directa, es bueno saber utilizarlos sabiamente y solo en los momentos adecuados, de otra manera nos pasarán de largo muchas oportunidades que obviaremos sin siquiera darnos cuenta.
  • Tolerancia: El punto anterior nos conduce derechos a este otro. Saber reconocer nuestros propios prejuicios y no dejarnos llevar por ellos nos causa el siguiente efecto: Somos tolerantes. Una pista que nos indica nuestro nivel de tolerancia: antes de opinar sobre cualquier cosa esperamos sin reaccionar, simplemente observando, sin emitir ningún juicio de valor (¿Para qué?). ¿Porqué tenemos que emitir inmediatamente nuestra opinión sobre algo que no conocemos? Es algo innecesario que no nos beneficia en absoluto. Si sabemos reconocer nuestros prejuicios y adquirimos cierto nivel de tolerancia obtendremos el siguiente regalo:
  • La Calma: Ser una persona tranquila y mentalmente calmada es esencial para abrir los ojos. De lo contrario en cuanto comience el primer proceso de despertar, es probable que te distraigas con cualquier tontería y vuelvas a “dormirte”.

En todas las personas que he visto su primer despertar, el despertar a la sociedad, he comprobado que reunían estas características, lo cual no quiere decir que sean la verdad absoluta, aunque nos pueden dar una idea de “por donde van los tiros”.

Y hasta aquí quería llegar para hacerte volver al punto inicial de este texto: No disponemos de toda la información para tomar las decisiones adecuadas, aunque eso es lo que trato de remediar en mí.

Pretendo que escuches otro punto de vista que no es el de la mayoría, si no el tuyo particular, que aunque no lo creas, seguro también coincide con el de otras personas, tengas el punto de vista que tengas.

Penurias, miedo, humildad, prejuicios, tolerancia, calma.

Tan solo hazte la pregunta, ¿Duermes?


————————————–

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Written by Mino

21/06/2011 a 00:01

3 comentarios

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  1. Creo que yo aun duermo, pero ciertamente estoy en el proceso de querer despertarme, porque soy conciente de este sueño que me mantiene en un bajo estandar, muy por debajo al que verdaderamente puedo lograr.

    Un saludo desde http://lunare.wordpress.com/ ojala pueda pasar a dejar un comentario en mi blog, gracias de antemano.

    El Soñante

    21/06/2011 at 00:09

  2. Aunque tengo mi propia visión de lo que es despertar, que obviamente coincide en varios puntos con lo expuesto, este texto puede ayudar a comprender algunas cosas a los dormidos, pero como ya he indicado alguna vez, para despertar no vale con querer: hay que estar preparado. Y eso es algo que o lo tienes o no lo tienes. Puede que no lo tengas ahora pero sí dentro de 10 años. La cuestión es que no vale con hacer el esfuerzo, porque es algo que debemos sentir desde el interior. Si no, como todo lo que deseamos y no conseguimos, la búsqueda sólo nos traerán desilusión y dolor. Y algo tan maravilloso como el despertar debe ser algo que nos llene de felicidad, si no, no es despertar. Creo que hay que decirle a la gente que si no lo consiguen a la primera, segunda o tercera, no se vengan abajo, porque es un proceso largo y laborioso. No hay que desistir nunca, a pesar de las dificultades. El espíritu optimista es algo que deberías añadir a la lista de requisitos para despertar: sin pensamiento positivo es imposible conseguirlo. Saludos.

    lainon

    21/06/2011 at 14:34

  3. Aunque, como ya sabrás no comparto la visión que expresas con respecto al movimiento 15-M.
    En este artículo en particular suscribo todo lo dicho.
    Enhorabuena.

    nadiemejorquenadie

    28/06/2011 at 15:34


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