El Blog de Minín

Opinion alternativa

Comida y sentimientos (abril 2010)

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A todos nos sucede que hay algún tipo de alimento que no nos gusta. Personalmente no conozco a nadie que le guste absolutamente toda la comida. Me he preguntado el porqué y he obtenido la respuesta mediante razonamiento y experiencia personal. Esto lo dice alguien que ha estado 35 años sin comer cebolla blanca porque pensaba que no me gustaba. Imagínate cual fué mi sorpresa al comprobar que realmente me gusta este alimento tan utilizado en la cocina. Esta planta de la familia de las amarilidáceas (lo he mirado en la Wiki) es una de las más utilizadas en la cocina española y en buena parte del mundo.
Pero no me quiero andar por las ramas, lo que quiero explicarte es el motivo de que no te gusten ciertos alimentos.
¿Te has parado a pensar el porqué no te gustan? Pues no, no te has parado a pensar en ese pequeño detalle, simplemente no te gustan y ya está, ¿No? Pues no, el saber ese motivo es de una importancia vital para allanar el camino hacia tu felicidad. Fíjate que curioso, tanto tiempo que llevas viviendo en tu cuerpo y ni siquiera sabes porqué no te gusta alguna comida. Ojo, no digo que te gusten mas unos alimentos que otros o que prefieras un tipo de comida a otra, si no que me refiero a que no te guste algo en concreto, algún manjar explícito (como en mi caso la cebolla).
Principalmente hay dos clases de motivaciones para rechazar un alimento.

El primero de los motivos es simplemente por algo que utilizamos de manera intensiva en la vida actual: Los prejuicios.
Caracoles cocidos, ricos, ricosUn prejuicio es un pensamiento que nos hace tomar una decisión precipitada, sin esperar disponer de toda la información. Pongo por ejemplo a los caracoles. A la mayoría de la gente no nos gustan simplemente porque los hemos vistos vivos, arrastrándose con su cuerpecito dejando un rastro de babas. Para mi, ese animal es asqueroso, así que imagínate comerlos: Asqueroso al cuadrado.
Bien, pues eso es un prejuicio, ya que cuando yo me niego a comer unos caracoles porque me parecen repugnantes me estoy ofuscando y no pienso que en realidad ese es un alimento y unas proteínas compatibles al 100% con mi organismo. Por ejemplo, le suele ocurrir muy a menudo a la gente que viaja por vez primera a países asiáticos, que en cuanto preguntan que carne era esa tan rica que han comido, ponen cara de asco al enterarse de que era rata o serpiente.
Quien no tiene esos prejuicios es alguien que tiene una mente muy abierta, que siente curiosidad y que está dispuesto a aceptar los cambios que ocurren constantemente en la vida.
Quien tiene ese tipo de prejuicios -entre los que me incluyo- es alguien que se vé poseído de manera irracional por unos sentimientos de rechazo que, no es que le abrumen, porque ni siquiera es consciente de que eso existe.
Prejuzgar no es una cosa idónea en la mayoría de las ocasiones, pues casi siempre nos vamos a equivocar.
No obstante no consideraría demasiado importante este tipo de prejuicio con la comida si no fuera porque ese línea de pensamiento nos va a llevar a actuar de la misma manera en distintas ocasiones no relacionadas con la ingesta alimentaria, eso no es bueno.

APUNTE: Aún así ya es un paso enorme ser consciente de todos esos procesos y pensamientos que circulan por tu mente, aunque no puedas controlarlos.

La otra causa de que rechacemos ciertos alimentos la considero incluso más seria y más grave que prejuzgar: Un tráuma infantil. ¿Te parece simple? Por supuesto que NO. Es odio. Es resentimiento. Aunque haya pasado mucho tiempo de ello y ni siquiera su recuerdo permanezca en nuestra mente consciente, los sentimientos están ahí -escondidos de nuestra vista- pero haciendo el mismo daño y creando la misma intranquilidad en nuestro ser, poniendo escollos a un posible encuentro de la felicidad en nuestra vida.
Por lo tanto cada vez que rechazamos un alimento que no nos gusta en realidad estamos reviviendo inconscientemente el mismo rechazo, odio, impotencia y sufrimiento que hemos experimentado en el pasado. Aunque fuéramos niños y haya transcurrido mucho tiempo, podemos no recordar ciertas cosas, pero no los sentimientos, ya que permanecen mucho más que los recuerdos. De hecho un sentimiento negativo puede permanecer toda la vida con nosotros, haciéndonos mucho daño, pudiendo llegar incluso a provocarnos serias enfermedades, como el cáncer.
Por eso es fundamental desacernos de ese lastre que llevamos soportando toda la vida. Como ves, esto es mucho más que alimentación y sería importante para tí que le dieras la importancia que se merece. Por supuesto que tu eres al fin y al cabo el que decide hacer con su vida y el único beneficiario directo de ella. Pero por lo menos no podrás alegar ignorancia, ya que ahora estás al corriente de este aspecto de tu vida. En este sentido te puede ayudar el hacer algún curso de diez días de Vipassana (¿No sabes lo que es Vipassana? En otra entrada lo explicaré.

APUNTES PERSONALES:
Tengo una amiga que le encanta el arroz con leche, pero paradójicamente no puede ver delante el arroz de la paella ni la leche. ¡Y nunca se ha preguntado porqué eso es así! Como comentaba al principio, yo pensaba que no me gustaba la cebolla, por lo que la estuve sin comer gran parte de mi vida. Un buen día, me vi en la tesitura de comer o de rechazar una ensalada hecha con gran dedicación pero atiborrada de cebolla. A punto estuve de decir la misma cantinela de siempre –“no me gusta la cebolla”– pero en vez de ello, decidí pensar y recapacitar.

Cogí un trozo de aquella cebolleta, la puse entre mis dedos y la miré fijamente, analizándola. Pensé: “¿Qué ocurrirá si me como este trozo de cebolla? ¿Me moriré o me darán unas arcadas terribles?“. Se me pasó por la cabeza tragarla rápidamente para experimentar lo menos posible el desagradable sabor, pero viendo la cantidad tan enorme de cebolla que tenía la ensalada llegué a la conclusión de que no era viable ingerirla de esa manera. Lo que hice fue poner el trozo de cebolla en la boca y masticarlo muy despacio, sintiendo como crujía entre mis dientes, poniendo mis sentidos alerta y concentrados en ese simple trozo de cebolla buscando cualquier indicio negativo o desagradable. No encontré ninguno. Tantos años rechazando un alimento que resulta que si me gustaba. Lo que más me sorprendió era que yo no era consciente de ello. Pero desde ese día estoy más satisfecho y soy un poco más feliz. No te imaginas hasta qué punto puede afectar una tontería de estas -que en realidad es algo muy serio- al conjunto completo de tu vida.

INTENTALO.

Coge uno de esos alimentos que no te gustan y pruébalo. Pero ojo, no se trata de que pases una prueba que consiste en tragar la comida cuanto antes mejor, ya que si piensas eso, olvídalo. Y a ser posible no lo convines. Es decir, si lo que no te gusta es -por ejemplo- el ajo, tómalo sin acompañar y muy lentamente, sin prisa, puesto que no se trata de comer, si no de averiguar si te gusta un alimento. Hay alimentos que te gustarán más que otros, pero en mayor o menos medida comerás unos u otros. Hablando de mi propia experiencia; no es lo mismo decir “No me agrada el sabor de la cebolla en la tortilla” que decir “No me gusta la tortilla con cebolla“, sutil diferencia, pero que marca un antes y un después.

Es requisito indispensable que seas una persona dispuesta a perdonar, ya que mientras no perdones volverán a aflorar ese odio y resentimiento acumulados. Y solo hay una persona a la que perjudican esos sentimientos: TU

Es muy importante que te sientas un ser humano relajado, ya que solo vas a ingerir alimento. Aunque normalmente cuanta más aversión tienes hacia un alimento, mayor es el odio y resentimiento acumulados por algún hecho acontecido en el pasado. Es muy posible que tu ya no recuerdes el hecho en concreto ni lo que pasó, pero aún mantienes los sentimientos que tuviste en ese momento y los estás asociando a ese alimento. Eso se llama condicionamiento y le sucede con mucha frecuencia a los animales (perros, gatos, ratas, etc..). Pero tu no eres un animal corriente, puesto que puedes razonar, así que usa la lógica y el raciocinio. Deléitate en lo que crees que será tu sufrimiento (verás que no es tal). Observa detenidamente esa porción de comida. Es algo que vas a introducir en tu cuerpo y no se trata de engañar, puesto que tú y tu cuerpo tenéis que ser plenamente conscientes de esta acción, así que obsérvalo detenidamente antes de llevártelo a la boca, el tiempo que necesites, no hay ninguna prisa. Deja que tu cuerpo y tu inconsciente sepan lo que vas a hacer, repito, NO HAY PRISA. Cierra los ojos y comienza a degustarlo lentamente, prestando atención únicamente a las texturas y sabores que te transmite tu boca y olfato, pero repito, muy lentamente, ya que no se trata de tragarlo, si no de saborearlo.

¿Qué sucederá entonces? Puede pasar que el odio sea tan fuerte que no te permita seguir, puesto que en cuanto introduzcas el alimento en la boca -incluso sin llegar a percibir su sabor- esos sentimientos volverán a aparecer de nuevo y los descargarás contra la comida. Pero lo más probable que suceda es que saborees ese alimento y decidas con serenidad: “No me gusta“. O “no está mal“. O “me gusta“. Pero sea lo que sea que decidas será una decisión propia, sin odio ni resentimientos. Y te quitarás un peso de encima porque el que no te gustara cierto alimento no era una decisión que hubieras tomado tu, si no que era impuesta y por lo tanto odiada. Ahora, una vez aclarado si te gusta o no ese alimento, te sentirás bien -sobretodo te darás cuenta en los días venideros- y descubrirás que esos recuerdos que no recordabas te estaban haciendo la vida más difícil y desde entonces te sentirás mucho mejor. ¿Cómo te pueden hacer infeliz unos recuerdos que no recuerdas? Por poner un ejemplo, es como cuando escuchas un ruido constante, pero realmente te das cuenta de lo que te incordiaba en cuanto termina bruscamente, la sensación es la misma, un alivio general.

Has hablado con tu inconsciente, que se estaba tratando de comunicar contigo. Más adelante escribiré algo sobre este personaje -que forma parte de nuestro ser- y que realmente es el único consciente en nuestro interior.

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Written by Mino

13/02/2010 a 00:17

Publicado en Opinión

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