El Blog de Minín

Opinion alternativa

Glosario de términos

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Este texto es para los escépticos, los ignorantes, los sordos, los incrédulos y demás fauna que componemos esta sociedad. Hay una serie de términos, que ciertas personas más iniciadas en el aprendizaje y comprensión de la vida, usan de manera habitual (energías, chakras, etc…). He encontrado este glosario que explica muy bien que estas palabras -que se podrían pensar se refieren a temas “esotéricos”, “místicos” o incluso religiosos- no son más que una manera distinta de expresar ideas similares:

NUEVOS SIGNIFICADOS PARA TÉRMINOS HABITUALES DE LA MEDICINA TRADICIONAL CHINA

Madera, tierra, fuego, metal y agua. Los cinco elementos.
Los chinos utilizan estos cinco símbolos obtenidos a partir de la observación de la naturaleza para describirla. Solo que en el fondo de los mismos subyace un principio físico muy bien conocido hoy: cualquier energía, incluida la de los seres vivos, se puede representar -y por tanto clasificar- por su longitud de onda además de por otros parámetros. Pues bien, los antiguos maestros chinos dividieron todas las radiaciones electromagnéticas -en realidad todos los estímulos del medio, incluidos los emocionales- en cinco grandes “arquetipos” -a cada uno de los cuales le correspondería una “frecuencia”- que agrupan colores, sabores, notas musicales, emociones, influjos ambientales, calor, presión atmosférica, radiaciones electromagnéticas del sol, etc. Es decir, que según sean las longitudes de onda de cada uno de esos grupos –de sus características “energéticas” pues- “resonarán” y se “sincronizarán” entre sí o influirán electromagnéticamente sobre una función fisiológica determinada. Por ejemplo: el viento, el color verde, la nota musical do, la primavera y el sabor ácido son estímulos que por sus características energéticas influyen directamente sobre la función fisiológica “hígado” que podemos traducir como acción, movimiento, capacidad de respuesta y adaptación. En suma, la tradición china -a través de un nombre metafórico- relaciona todos los estímulos del medio ambiente capaces de resonar -en función de sus características energéticas- con cada uno de los cinco órganos -hígado, corazón, bazo, riñón, páncreas y pulmón- formando así las duplas riñón-agua, pulmón-metal, corazón-fuego, hígado-madera y bazo/páncreas-tierra; y, sobre todo, con una respuesta fisiológica determinada.

Los chakras y meridianos de la Acupuntura.
Para que el lector no versado lo entienda diremos que el cuerpo energético puede definirse como un fluido bioenergético de carácter electromagnético que rodea al cuerpo e interpenetra todas sus células proveyéndole de la energía necesaria para la manifestación de la vida. Es pues el responsable del mantenimiento del orden celular y, por tanto, de la vida. Y su conexión con el cuerpo físico se realiza a través de unos centros energéticos o vórtices llamados chakras que están en continuo movimiento girando en forma de espiral siendo siete los principales -alineados a lo largo de la espina dorsal- y veintiuno los secundarios aunque hay otros más de menor importancia. De hecho se han detectado en acupuntura más de ochocientos vórtices. El chakra principal está ubicado en el plexo solar, bajo el esternón, y su función es captar y repartir la energía vital a los demás. Pues bien, los canales energéticos o vías por las que discurre esa energía se denominan meridianos, son doce y se sitúan a derecha e izquierda de la línea media repartiéndose en seis meridianos yin y seis yang.
Fueron descritos hace milenios con asombrosa precisión y corroborada su existencia por la ciencia moderna. De hecho como se trata de vías de resonancia electromagnética que ofrecen menor resistencia al paso de corriente de bajo voltaje son perfectamente detectables con diferentes técnicas -mediante mera detección eléctrica, trazadores radioactivos o un simple puente de Winston (microamperímetro)- ya que según la conocida Ley de Ohm si el voltaje permanece constante la disminución de resistencia incrementa la intensidad en un punto. Por eso si el paciente agarra un terminal que le transmita desde una batería un voltaje constante de 12 voltios mientras con una sonda conectada al mismo aparato el terapeuta palpa la piel se observa cómo según se aproxime éste al meridiano aumenta la intensidad y el dispositivo biomedidor suena más, se encienden sus luces de aviso o se eleva la aguja del microamperímetro. Y si se aproxima al punto de acupuntura dentro del meridiano aumenta aún más la intensidad. Que se acrecienta aún más si hay un problema patológico. Todo esto se basa en el hecho de que la piel normal ofrece más resistencia que el meridiano, éste más que el punto y éste más que el punto patológico.
En pocas palabras, la actual tecnología ha constatado que los antiguos chinos tenían razón y los vórtices y canales de energía que describieron realmente existen. Aunque aún haya doctos ignorantes que lo desconozcan.

El místico Halo energético.

Fotografia de un dedo mediante el método Kirlian

Sabemos que la energía es verificable por alguno de los epifenómenos que acompañan su circulación; por ejemplo, el calor. Igualmente sabemos -pura Física elemental- que el calor no es más que energía situada en una determinada banda del espectro electromagnético, concretamente en la banda infrarroja. Y es sabido que en esa banda hay longitudes de onda menores y mayores. Pues bien, las menores, las más próximas al espectro visible, tienen mayor capacidad de penetración y movimiento, y tienden a salir más hacia el exterior. Y es esta radiación a la que los textos clásicos chinos definen como energía Wei ligada a la capacidad del organismo de homeostasia con el medio. Bueno, pues el ser humano emite una emisión electromagnética de aproximadamente 40 micras de longitud de onda dentro del espectro infrarrojo que es fácilmente detectable hoy con los visores de visión nocturna como los que usan los soldados; a través de ellos no se ve ni la piel, ni los huesos, ni la sangre, sólo “halos energéticos” de calor. Es decir, no se ve la materia, se ve sólo la energía. Y tan simple dispositivo –que sin embargo tiene apenas unas décadas- demuestra de nuevo que los chinos tenían razón.

Los reservorios de la energía.
Nuestra energía corporal no suele nunca agotarse –salvo al morir- porque la capacidad adaptativa de todo ser vivo hace que parte de la misma se almacene con objeto de poder utilizarla en caso de perentoria necesidad, de pura supervivencia. Y la deposita en “bolsas energéticas”. Pues bien, ese concepto está incluido en lo que la fisiología china denomina el Riñón Yang. Se trata de un “depósito de energía” ligada a compuestos orgánicos (glucógeno, ácidos grasos…) pero también engloba el conjunto de reacciones biológicas que se ponen en marcha ante situaciones de alto gasto energético como las respuestas adrenalínicas al estrés, las respuestas adaptativas de tipo corticoideo (cortisol o aldosterona), las respuestas hipotalámico hipofisiarias, las respuestas gonadales, etc.

FUENTE: Discovery Salud

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Written by Mino

07/01/2010 a 00:16

Publicado en Conocimiento

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