El Blog de Minín

Opinion alternativa

Ilusión y realidad (I)

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La vida cotidiana que percibimos con nuestros cinco sentidos no es la realidad. La física cuántica ha demostrado que el espacio y el tiempo son ilusiones de la percepción. Por lo tanto, nuestros cuerpos no pueden ser reales si ocupan este espacio.

Ernest Rutherford realizó un experimento en Manchester que reveló la forma interior del átomo. Los científicos quedaron conmocionados al descubrir que el átomo es casi enteramente espacio vacío, la cuestión que se planteó entonces era como podría este átomo casi vacío formar el mundo sólido que nos rodea.

Nuestra verdadera conciencia, no existe en nuestro cerebro o en nuestros cuerpos. Pero esta ilusión de individualidad de nuestros cuerpos, junto con la desinformación acerca de nuestros verdaderos orígenes ha creado la idea de que todos pensamos de forma independiente el uno del otro.

Debido a este malentendido, sería imposible explicar científicamente la telepatía, clarividencia, médiums y otros fenómenos relacionados con la transferencia de información entre fuentes sin medios físicos de comunicación. Pero si comprendes que hay un vínculo espiritual común entre todas las cosas en el universo, y que somos parte de una inteligencia divina, estos fenómenos dejan de ser inexplicables. Esta sencilla comprensión llena todos los vacíos en las religiones modernas. Esto explica la reencarnación, los deja-vu, las predicciones del futuro y literalmente cada acontecimiento, suceso o anomalía experimentada.

El campo vacío es un elemento básico en la estructura de la existencia perceptible, la cual es maleable y puede ser moldeada por la intención. Esto significa que la conciencia forma nuestra realidad. Esto parece difícil de aceptar por la mayoría de nosotros, cosa por otra parte bastante comprensible.

¿Porqué? Porque en esta época que vivimos se nos enseña desde una temprana edad a pensar de forma racional y tangible. Es un método cerebral muy izquierdo de educar y tiene más efectos nocivos de los que se cree. El hemisferio izquierdo del cerebro se ocupa de la lógica, detalles, hechos, patrones, aplicaciones prácticas, ciencia y matemáticas. El hemisferio derecho se ocupa de los sentimientos, intuición, símbolos, imágenes, el asumir los riesgos, la filosofía y la religión.
Con la voluntad deliberada de todos los gobiernos por impulsar planes de estudios controlados, las sucesivas generaciones de jóvenes son enseñados a concentrarse únicamente en los hechos, las cifras y los números. La repetición se utiliza para capacitar a los niños a aceptar inconscientemente lo que están aprendiendo.
Los niños no son recompensados por cuestionar la validez de la información que reciben, mas bien son ridiculizados. En cambio los niños que aceptan ciegamente la información como verdadera y se limitan a regurgitarla a la hora de un examen, son niños que son recompensados, pero también niños que van a ser los encargados de adoptar decisiones en nuestro gobierno, abogados, médicos, empresarios y cualquier otra actividad profesional con poder y prestigio.

El efecto más nocivo de ser empujado lejos del pensamiento holístico del cerebro completo desde un punto de vista estrictamente izquierdo del pensamiento cerebral, es lo que se conoce como la represión de lo femenino. Todos los hombres y mujeres tienen su parte femenina y masculina. No tiene nada que ver con ser hombre o mujer, si no que están representados por la izquierda y la derecha del cerebro, Yin y Yang, blanco y negro, luz y oscuridad, y cualquier otra dualidad. Ambos son vitales para nuestra salud espiritual y física.

En el antiguo Egipto eran las mujeres las legítimas herederas de la corona. El hombre al que ella elegía para casarse se convertía en faraón. Esto representa como la tradición de la diosa ha sido destruida por una sociedad patriarcal dominada por hombres y a la que hemos sido forzados en cada una de las principales denominaciones.

En la represión de lo femenino de cada sociedad y el conducir al pueblo al pensamiento izquierdo del cerebro, la capacidad natural de la humanidad de sentirse terrenal, cósmica y su energía personal se perdió. Las tradiciones que fueron traspasadas a través de los chamanes, médicos, brujas, magos, psíquicos, videntes, se convirtieron en proscritas y enviadas al ridículo gracias al estigma de alguna que otra película de Hollywood.

Cada religión explica que somos hijos de Dios y que llevamos parte de su esencia en nosotros. Si borramos el antropomorfismo de Dios y comprendemos que Dios no es más que la red que conecta todas las cosas, todas las escrituras religiosas comienzan tener mucho más sentido. Nuestros cuerpos no son más que los recipientes que contienen nuestro espíritu para la adquisición de experiencia para la mente divina.

Así es como la evolución es posible. Está científicamente probado que todas las especies están evolucionando hacia seres más complejos. El conocimiento innato y el instinto de todas las especies es la comprensión de los recién nacidos de toda clase para conocer automáticamente los detalles específicos y rasgos que la madre no tiene que enseñarles. De esta forma, el conocimiento innato ayuda a todas las especies a evolucionar hacia seres más complejos.

Lyall Watson afirma que fue un científico japonés el que observó el efecto de el mono número 100 en 1952. En esta observación se descubrió que un cierto porcentaje de monos había aprendido o desarrollado un nuevo rasgo de comportamiento y al cabo de varias generaciones este rasgo se convirtió en una habilidad innata de la especie, independientemente de que hubiera contacto directo entre los monos de esa especie en otras partes del mundo. Algo similar ocurrió en otro experimento realizado con ratas en la universidad de Harvard. una prueba más de la conciencia colectiva entre las especies.

Todo aquello que tiene una existencia tiene una vibración natural. Desde nuestros átomos hasta la inmensidad del universo. Para mostrar una simple conexión entre la tierra y nuestros cuerpos, solo hay que mirar nuestros centros armónicos, conocidos como chakras. Al igual que hay centros de coordinación armónica en la cuerda de una guitarra, hay lugares en nuestro cuerpo donde las vibraciones se intensifican. En las filosofías orientales, estos 7 chakras se utilizan para llevar la salud y el equilibrio a nuestro cuerpo de forma física y espiritual.

Nuestro planeta también tiene 7 puntos chakras de la misma forma y en lugares muy distantes entre si. Hay un punto chakra  en cada continente. El chakra raíz está en “Mount Shasta” (California), el chakra sexual está en la Isla del sol (lago Ticicaca en America del Sur), el chakra del plexo solar está en “Uluru Kata Tjuta” (Australia), el chakra del corazón está entre Glastonbury y Shaftsbury (Inglaterra), el chakra de la garganta está donde se emplaza la gran pirámide de Giza (Egipto), el chakra del tercer ojo está en “Kuh-e Malek Siah” (Irán) y por último el chakra corona se encuentra en el monte “Kailash” (Tíbet).

Científicamente esto se explica debido al hierro fundido que gira en el núcleo de nuestro planeta, emitiendo una frecuencia de unos 7 Hertzios. Esto genera vórtices de energía por todo el planeta, donde la energía electromagnética emana. También hay varios vórtices en torno al ecuador terrestre, donde se producen extrañas anomalías, como el mal funcionamiento de radios y brújulas, así como desapariciones de aviones y barcos (es posible que hayas oído hablar de alguna de estas desapariciones).

De modo que la parte intangible de nuestra existencia -como las emociones- son parte de la verdadera realidad de una conciencia superior. Si las emociones son parte del reino que no podemos experimentar con nuestros cinco sentidos, entonces, ¿Cómo es que todos somos conscientes de nuestras emociones? Las emociones no son lo que la mayoría de las personas cree que son, las emociones no son verdaderas emociones en sí, si no que son una manifestación física de dichas emociones.
La ira causa una perturbación en la psique que se manifiesta en el ego. Estas manifestaciones hacen que la frecuencia cardíaca aumente, sube la temperatura corporal, y se generan otros rasgos físicos que expresan ira. Así como la música de la radio es una manifestación física de una señal inmaterial, nuestra experiencia emocional también es una manifestación física de una señal inmaterial. El que no veamos las ondas de radio no quiere decir que no existan, al igual que nuestras emociones. Se ha demostrado, que nuestras emociones tienen su propia frecuencia vibratoria. Por otra parte, solamente existen dos emociones básicas  experimentadas por las personas: El miedo y el amor.

Todas las demás emociones derivan directa o indirectamente de estas dos. El miedo tiene una frecuencia de vibración larga y lenta, mientras que el amor tiene una frecuencia alta y muy rápida. Para mostrar que las vibraciones son la base misma de nuestra existencia, Hans Jenny desarrolló lo que se conoce como “cymatics” en la década de 1940. Demostró que cuando las vibraciones del sonido se transmiten a través de un medio de comunicación, el conjunto genera un modelo a seguir y cuando la frecuencia aumenta, el medio desarrolla un patrón más complejo (como podremos ver en el vídeo de la segunda parte de esta entrada).

(continúa en la segunda parte)

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Written by Mino

25/12/2009 a 12:38

4 comentarios

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