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Opinion alternativa

Creado el primer OVNI

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Lightcraft: el “OVNI” de la NASA

La conquista del espacio puede estar más cerca gracias a un prototipo que los científicos norteamericanos están desarrollando bajo el nombre Lightcraft. Su forma es muy similar a un “platillo volante” y su sistema de propulsión podría ser el mismo que utilizan los OVNIs ¿Estamos ante una suerte de “duplicación” tecnológica de los “no identificados”?

En el interior de las instalaciones que el Ejército norteamericano tiene en Las Cruces, Nuevo México (EE.UU.), un hombre camina con un pequeño objeto en sus manos, plateado, discoidal y de no más de 15 centímetros de diámetro. El equipo de científicos no pierde un solo minuto. Es necesario medir la velocidad del viento y comprobar por enésima vez el estado del potente láser. La pequeña maqueta es un pedazo de aluminio cuidadosamente estudiado que no dispone de ninguna parte móvil ni de combustible en su interior, pero pretenden hacerla volar y abrir con ella la puerta a las estrellas.

Los experimentos, desarrollados en el High Energy Laser System Test Facility, forman parte del proyecto Lightcraft, que pretende aplicar – por encargo de la NASA y la Fuerza Aérea – un nuevo sistema de propulsión, basado en la luz y el aire, que permitirá el futuro acceso del hombre al espacio. El proyecto, de ahí su nombre, estudia y desarrolla el haz de luz como medio impulsor: la parte inferior del prototipo es un espejo que enfoca un haz láser hacia los bordes. Así, el aire alcanza una temperatura que oscila entre los 10.000 y 30.000 grados. La consecuencia: una especie de explosión que no produce consumo químico ni impacto medioambiental. Es el futuro.

Una nueva era astronáutica

Leik MyraboEl ingeniero aeroespacial Leik Myrabo, profesor del Instituto Politécnico Ressenlaer de Nueva York y director del programa, investiga el uso del láser para el envío de satélites al espacio desde 1972. Hace más de una década Leik ya propuso, sin éxito, el sistema Lightcraft para el conocido proyecto de defensa estratégica conocido como “Guerra de las Galaxias”. Pero hace cinco años entró en escena el Dr. Franklin Mead, de los Laboratorios de Propulsión de la Base Edwards, que invitó a Myrabo a unirse a los laboratorios de la Fuerza Aérea para desarrollar su revolucionario concepto aplicado al desplazamiento espacial.

El proyecto inicial pretendía poner en órbita microsatélites. La nave despegaría sobre un chorro de aire impulsado por láser hasta alcanzar 30 km. de altura y una velocidad cercana a mach-5, aproximadamente 6.000 km/h. Al alcanzar dicha altura, cuando el aire pierde densidad, la nave emplearía el nitrógeno o hidrógeno líquido que llevaría a bordo, el cual, combinado con la energía láser abastecida por un potente equipo desde tierra, le permitirían alcanzar la órbita.

“El coste de electricidad necesario para la puesta en órbita de un microsatélite de un kilogramo de peso podría reducirse a tan sólo un par de cientos de dólares”, asegura Myrabo al señalar la rentabilidad de un proyecto que pretende reducir a historia los actuales sistemas de propulsión.

La quimera no es tal. La tecnología necesaria ya está plenamente desarrollada y el proyecto Lightcraft ya ha abandonado las mesas de dibujo para tomar cuerpo en un mítico enclave: White Sands. Allí, en donde Wernher vön Braun experimentó con los primeros cohetes, comenzó la conquista espacial. Y es allí donde ahora se está experimentando con el prototipo discoidal del proyecto.

El sistema láser que se está empleando para estos primeros vuelos es el Pulse Laser Vulnerability Test System, un láser de dióxido de carbono con una potencia de diez kilovatios que el Ejército norteamericano emplea para probar la debilidad de sus propios sistemas de defensa ante los ataques láser. Para las pruebas, el láser se encuentra en el interior de un camión que emite 20 impulsos infrarrojos por segundo y que con un juego de espejos, dirigen la luz hacia la maqueta.Maqueta de la Lightcraft.

Los ensayos del “platillo volante”

El lanzamiento se va a producir. Antes, el profesor Myrabo coloca la maqueta en una centrifugadora para que gire sobre su eje a 6.000 revoluciones por minuto hasta que se estabiliza. Luego, la cuenta atrás. Cinco segundos, cuatro, tres… A continuación, el láser emite una rápida serie de disparos que – pese a ser su luz invisible para el ojo humano – produce sobre la superficie de aluminio del “platillo volante” brillantes destellos.

Y… el Lightcraft despega de la centrifugadora y se eleva. Durante unos segundos, alcanza 30 metros de altura. Si la maqueta se calienta en exceso, se desintegra. Pero pase lo que pase, los científicos toman nota de todo: cualquier dato servirá para desarrollar el proyecto.

“Estamos en los albores de una nueva tecnología”, dice Myrabo, que recuerda a Robert Goddard, el padre de los cohetes líquidos, que en su primer lanzamiento en 1926 alcanzó los 12,5 metros de altura y en el segundo, 27,4 metros: “Nosotros ya hemos alcanzado esas cifras”, explica orgulloso. Su equipo está empeñado en enviar la maqueta cada vez más lejos y más alto. Así lo aseguró recientemente en una nota la USAF: “El objetivo más cercano es elevar la maqueta a un kilómetro en los próximos meses mediante el láser. Para llegar aún más alto, de 10 a 100 kilómetros, será necesaria la reactivación de un láser de carbono de 150 Kw, actualmente guardado en el complejo de Las Cruces”.

Myrabo, la NASA y la Fuerza Aérea han puesto su objetivo en la creación de una nave tripulada basada en esta nueva tecnología. Según los investigadores, dentro de 15 o 20 años, se habrá desarrollado un disco volador con capacidad para cuatro tripulantes, aunque el objetivo es que la Lightcraft albergue a 12 personas. Esta revolucionaria nave, cuya parte delantera enfocará un láser para calentar el aire convirtiéndolo en un poderoso escape de gas que la impulsará, podrá desplazarse a sorprendentes velocidades tanto en nuestra atmósfera como fuera de ella gracias, entre otras cosas, a no utilizar combustible líquido, con el consiguiente ahorro de masa.

Según los diseños previstos y empleados en el prototipo, la estructura del casco consiste en un recinto interior presurizado que se sujeta y soporta en un tubo exterior que rodea a toda la nave. El interior estaría lleno de heliox, una mezcla de helio y oxígeno. Mientras, el casco exterior estaría formado por dos capas, que permitiría a la nave soportar las enormes temperaturas originadas al entrar y salir de la atmósfera.

¿Propulsión OVNI?

El diseño final de la nave Lightcraft empleará tres sistemas de propulsión diferentes: la propulsión iónica, un motor de detonación en pulsos y la propulsión magnetohidrodinámica…

La nave Lightcraft se ha construido imitando las capacidades aeronáuticas de los OVNIs.

La primera, la iónica, permitirá al “platillo volante” despegar y aterrizar verticalmente, impulsándola a velocidades relativamente bajas de unos 150 km/h. Se abastece de un conjunto de paneles solares que cubren una de las caras de la nave, proporcionando la electricidad necesaria para ionizar el aire a su alrededor y provocar el movimiento mediante descargas electrostáticas dirigidas.

Alcanzada la altura adecuada, la aeronave Lightcraft pasaría a utilizar el motor de detonación de pulsos, que enfocaría mediante un reflector interno un haz de microondas, calentando el aire en un extremo u otro del vehículo e impulsándolo en la dirección contraria. La aceleración sería tal que provocaría lo que Myrabo llama un “hipersalto”. Es decir, la nave se desplazaría tan rápida que el ojo humano no la captaría. Y lo más importante y transcendente. Superadas las dos fases previas, se activaría la impulsión magnetohidrodinámica. Entonces, la aeronave reflejaría las microondas para crear una burbuja de aire muy caliente que servirá de protección ante las grandes velocidades que podría alcanzar (de unos 25 mach o más de 30.000 km/h). Y así, la puerta del espacio exterior quedará abierta.

Durante todo su viaje por la atmósfera la nave estaría asistida de energía suministrada por un generador de microondas situado en tierra o en órbita. Si la Lightcraft decidiera salir al espacio, llevaría a bordo tanques de hidrógeno que le permitieran seguir propulsándose pese a carecer de atmósfera alrededor.

Una vez en el espacio, la nave podría rotar sobre su eje para simular un efecto gravitatorio similar al de la Luna. Si los cálculos son correctos, podrá dar una vuelta completa al planeta en 45 minutos y llegar a nuestro satélite en tan sólo 5 horas y media…

Lo primero que asalta a la mente cuando uno examina meticulosamente los objetivos y características de este proyecto es la elevada relación con el fenómeno OVNI. La Iniciativa de Defensa Estratégica, junto a los Laboratorios de Propulsión de la Base Edwards, una de las bases de la USAF donde supuestamente fue a parar tecnología no terrestre procedente del incidente Roswell, se muestran como la semilla de un proyecto plantado en un territorio – los desiertos de Nuevo México – plagado de bases militares y laboratorios que parecen siempre dispuestos a desarrollar la tecnología más sorprendente.

Similitudes con lo desconocido

El diseño interior de la Lightcraft recuerda las descripciones que algunos abducidos han hecho de la distribución "íntima" de los OVNIs.La nave Lightcraft es muy similar a muchos de los objetos de origen desconocido que sobrevuelan los cielos de medio mundo y engrosan día a día los archivos ufológicos. Pero no sólo eso. En los años setenta, diversos investigadores, tras analizar las características de estos OVNIs y sus espectaculares movimientos, propusieron la magnetohidrodinámica como uno de los medios de propulsión de las supuestas naves extraterrestres.

Uno de ellos fue el físico y director del Centro Nacional de Estudios Espaciales de Francia, Jean-Pierre Petit, quién durante más de 20 años ha trabajado en la mecánica de fluidos sometidos a fuerzas magnéticas, la base sobre la que se asienta el desplazamiento magnetohidrodinámico. Para él, el sistema de propulsión y la forma discoidal es la que mejor podría controlar esos poderosos campos de fuerza que parecen dominar el movimiento de estos artefactos de origen y – quién sabe – tecnología desconocida.

La Lightcraft, pese a no poseer ninguna fuente de luz interna, se ilumina con destellos brillantes de diversos colores fruto de la excitación del aire que rodea la nave al ser golpeado por el haz de luz. Un efecto similar se ha observado innumerables veces en la casuística OVNI, cuando esos misteriosos y elusivos objetos parecen aumentar su brillo en función de su movilidad.

Las elucubraciones de Petit en función de los efectos de un motor magnetohidrodinámico nos permiten prever algunos de los posibles daños provocados en el entorno por la nave Lightcraft. Por ejemplo, si ésta emplea dicho sistema cerca del suelo, las raíces de las plantas situadas en las inmediaciones se cocerán como consecuencia de la inducción magnética.

Su campo magnético también podría afectar a aparatos eléctricos o automóviles, una situación que se ha registrado en infinidad de encuentros OVNI. Estos efectos serían provocados por las maniobras de hiperaceleración que al parecer podría poner en práctica este nuevo modelo de aeronave. Y es que hasta la propia estructura interna del objeto parece sacada de las descripciones frecuentemente ofrecidas por abducidos y contactados, con un pasillo exterior y diferentes salas distribuidas de forma radial.

¿Han alcanzado los científicos terrestres un desarrollo aerodinámico y de propulsión similar al que podrían utilizar los tripulantes de los “OVNIS”? ¿Es producto este proyecto conjunto de la USAF y la NASA de la atenta observación y estudio del complejo fenómeno OVNI, del mismo modo que la aeronáutica surgió de la observación del vuelo de las aves? O más arriesgado aún: ¿es fruto de una suerte de duplicación tecnológica?

Si el proyecto Lightcraft, tan aparentemente innovador, sorprendente y revolucionario, es reconocido abiertamente por la Fuerza Aérea, ¿qué otras maravillas no se esconderán en algunos de los inaccesibles y sofisticados laboratorios militares de aquel país?

FUENTES:

Página oficial del Lightcraft

Lightcraft en la Wikipedia

Reportaje de Antonio Salinas

Vídeos del Lightcraft en internet

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Written by Mino

13/11/2009 a 00:54

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